Publicado el Septiembre 20, 2009,en la categoría Noticias Claretianas
COPIAPÓ: Un particular Bingo Solidario
En el gimnasio San Vicente de Paul, justo cuando el reloj marcaba las tres de la tarde y el termómetro se encaramaba en los 30 grados, cerca de 600 personas de distintos puntos de la ciudad se daban cita para participar en el anunciado y esperado “Bingo Solidario”, organizado por la parroquia Jesús de Nazaret, en Copiapó.
En el ambiente, ¡todo dispuesto! Por una parte, la buena música se expandía desde un par de soberbios parlantes que, más allá de los decibeles, dejaron dudas sobre su correcto funcionamiento. Sobre las mesas, como era de esperar, cientos y miles de cartones multicolores daban cuenta de la ejemplar organización a cargo del comité pastoral, y al fondo del recinto, sobre un escenario bastante improvisado, los espléndidos premios anticipaban el momento de gloria: un televisor de varias pulgadas, cuatro pollos asados al sol, que habrían de ser rifados entre quienes cumplían años; varias tortas de higo junto al set de velas aromáticas, y un cobertor para amortiguar el insolente frío nortino. Por otro lado, la animación, a cargo de José Sixto (invitado especial venido desde la parroquia Candelaria), era compartida junto al querido misionero Pedro Rojas.
En el ambiento, ¡el calor “hacía de las suyas”! Indudablemente que la temperatura reinante jamás impidió en grado alguno el comercio de sopaipillas y papas fritas, calientes y vaporosas en su aceite, acompañadas de té y café a gusto del consumidor. Eso sí: quienes aspiraban a algo más frío, contaban con la posibilidad de tomar alguna gaseosa refrescada desde el día anterior en tambores con agua a la sombra, a falta de refrigeradores.
(Por favor estimado/a lector entiéndase en esta comunicación que el sol copiapino no respeta sombra, edad ni propósito).
De allí que las doñas de las capillas, estandartes de fe y servicialidad a toda prueba, se las arreglaron para atizar el fuego con una mano, poner el ojo en la sopaipilla que chirriaba en la sartén y atender sus propios cartones de bingo al son del griterío que tenían los cantores sobre el escenario… pero cuando el canto del bingo ya había entregado varios premios, no faltaron los incidentes que irritaron a más de un asistente. Como botón de muestra, podemos mencionar a una señora que entre canto y canto de números, ensimismada
en una conversación con otra señora de una mesa más allá, las dos con la boca hirviendo por culpa de las sopaipillas y las papas fritas, levantaba la mano “por si acaso” y gritaba “¡Bingo!”, pero al verificar su cartón quedaba en evidencia que más de un número le faltaba para completar el cartón.
Qué decir del multifacético y desdoblado párroco Adam Bartyzol, ubicuo como sólo él puede serlo, se las ingenió para cobrar el aporte voluntario en los servicios higiénicos y fotografiar a cuanta cosa se moviese. Mientras una de sus manos sacaba instantáneas a los participantes la otra mano le
alcanzaba papel al usuario que con voz atormentada pedía “¡Padre, papel, por favor!”. Con todo, y a pesar del esfuerzo y buenas intenciones, el ministerio del reparto de papel y el arte de la fotografía fue sobrepasado por la alta demanda de solicitudes, de tal forma que el Padre Adam no le quedó otra alternativa que confiarle la cámara a la hermana Julia, mientras él se consagraba al humilde servicio que el consejo parroquial le encomendó en la puerta de los toillets.
Sin embargo, no todo lo que se puede pintar respecto a este evento binguero tiene ribetes dramáticos. El arte de la danza y la música tuvo su parte gracias a la participación de la obra Circu du Solei a cargo de la PJ y, después, del floreciente grupo juvenil Admapu que con bailes pascuenses y cuecas hicieron saltar hasta doña Juanita, una octogenaria y querida feligresa. El padre Adam, inquieto y expectante, cuya fama de bailarín ha sobrepasado con creces las fronteras parroquiales, sucumbió ante la invitación que le cursaron los animadores y de inmediato se subió a las tablas a mover el esqueleto. No obstante, y en un dos por tres, las dudas sobre su pericia se hicieron notar, pues, algunos espectadores murmuraban al observar lo que el Padre sacudía al aire -y con gran entusiasmo- en su ocho de cueca: no era un pañuelo sino uno de los urgentes cincuenta centímetros del último rollo disponible de papel higiénico…
En fin, el momento pic llegaría cuando los números del gran premio, un televisor de grandes pulgadas, comenzaron a ser cantados por los animadores. Cuando el Loco José le daba al canturreo de los números ¡plaf! Un corte de energía eléctrica bautizó con su penumbra los nervios y ansiedades del momento. La gente apuntaba lo que se le ocurría, otros pedían repetir el número; se escuchaban algunas quejas que apuntaban en todo momento al párroco como único responsable del apagón, pues le habían visto metiendo los dedos en los tableros de electricidad, todo con la intención de solucionar los problemas de una ampolleta que no encendía, y así poner en práctica los conocimientos electrónicos que otrora aprendería mientras era estudiante en formación. En todo caso, nada diremos, en medio de la penumbra, de los llamados de auxilio provenientes del Toillets: “¿¡Pero padre, por favor, para dónde se fue!?”…
En fin, y con todo, ante la urgencia del papel higiénico, el colorido de los cartones y el melodramático corte de luz damos gracias a Dios por estos esfuerzos comunitarios que, desde luego, dan cuenta de los sueños pastorales de una Iglesia pobre y sencilla y de caluroso abrazo. A la vez, el humor sano, la sonrisa latente y la picardía de nuestro pueblo escribe, una vez más, la estrofa misionera ideal que tanto soñó Claret y, a la distancia, nos enseña que el futuro de la Iglesia sigue estando en el corazón mismísimo de la comunidad ¡Dios bendiga a la gran familia claretiana!.
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Comentarios (2)








mmmmmmmmmmm esta bueno pero faltaron las fotos de la pastoral juveni ¬¬ q andabamos atendiendo mesas y ayudando tmbn asi qq tienen que ponerlas
pero esta lendo dentro de too
ajak yap eso seria lindo dia ese del bingo graxias a Dios todo salio bien.
cristopher
Felicito a toda la organización, todo salió muy bien.Pero atacama llora la partida de otro claretiano nuestro querido Pedro Rojas destinado a Niebla, juesto ahora que estábamos haciendo un trabajo evangelizador, denuevo quedamos en el aire, en realidad pareciera ser que no estamos destinados a evangelizarnos y si a perder a las buenas personas como el Padre Haroldo primero y ahora a Pedro. Será que no merecemos a nuestros hermanos claretianos y sólo debemos conformarnos con los sacerdotes diocesanos que no tienen la misma entrega que ustedes……
Pedro que te vaya bien que el Señor te acompañe siempre….
Chao