Publicado el Junio 1, 2010,en la categoría Noticias Claretianas
Viaje hacia lo inolvidable
El siguiente relato que presentamos es de primera mano. Lleva por nombre “Viaje hacia lo inolvidable” y corresponde a la ayuda llevada por un grupo de agentes pastorales (entre 07 – al 15 de mayo) de la parroquia Jesús de Nazaret en Copiapó a las ciudades de Dichato, Coliumo, Talcahuano y Arauco afectadas por el pasado terremoto en Chile. Entre ellos, nuestro hermano P Adam Bartyzol cmf, y la religiosa Julia Órdenes, Franciscana Penitente Recoletina de Rosendal.
1er día: el terremoto sacudes nuestros corazones
Ya dejamos de llorar por los afectados del terremoto en el sur de Chile. Ya pasó tristemente febrero, y ha llegado la hora de solidarizarnos de una forma más concreta. Es necesario que cada persona, cada miembro de nuestra parroquia dé de lo suyo para ir en ayuda de tantas personas. Aunque sea poco, aunque sea simbólico, pero todos debemos dar. Y precisamente nosotros somos en estos momentos los rostros visibles, los representantes por así decirlo, de tantos ciudadanos y ciudadanas de Polonia y Holanda que con su aporte económico hicieron posible aun más este viaje al sur: gracias les decimos en polaco “dzięki” y gracias también en holandés “Bedankt”, a todas esas personas de buena voluntad y generosas. No se olviden que ustedes viajan con nosotros en estos momentos, para compartir nuestra fe, amor y esperanzas con las personas que han sufrido en carne propia.
2do día: Nos unimos en la Misión de Jesús
Fueron días intensos recolectando la ayuda y preparando el viaje. Muchos detalles, pero todos muy contentos y llenos de esperanzas. La partida fue temprano por la mañana: la camioneta de Julia con nuestras maletas y bolsos, y el camión con la ayuda de primera necesidad fueron los únicos medios de transporte, por rutas donde la camanchaca en el desierto no nos permitía viajar tranquilamente, sobre todo, si los frenos del camión estaban un tanto descompuestos. Pero gracias a Dios que Adam junto con Marcos rápidamente dieron solución al problema. Así el viaje fue tranquilo y bastante expedito hasta que al llegar a Santiago, el camión con la ayuda perdió los frenos en plena autopista. Y nuevamente Adam con Marcos arreglaron el desperfecto mecánico. Este fue el primer milagro: que nos atropellaran o que hayamos causado alguna tragedia. Así, con los nervios de punta y cansados del viaje, hicimos noche en la casa provincial en Zenteno, preparando y acomodando un poco más la carga y planificando el día siguiente. Unas ricas pizzas fueron nuestro consuelo y fuerza para seguir adelante.
3er día: La Madre nos apura
Apenas amaneció en Santiago la hermana Julia ya estaba preparada para partir. Adam descansaba apaciblemente, mientras que Abrahám y Alonso, agentes pastorales de la capilla Los Mineros en Copiapó, daban los toques finales y reacomodaban toda la ayuda en el camión. El viaje que nos esperaba era largo y duro. La idea era llegar a Concepción antes que el día oscureciera, pero no fue así. Entre paradas, cambio de conductores, un café y pasadas varias a los servicios, el tiempo nos pilló, sobre todo la noche en esta ciudad tan grande como es Concepción. Allí descansamos en la casa de retiro Betania de la diócesis, con buena ducha, rica comida y una cama que permitió nuestro descanso reparador y reconfortante. Era sábado, y el día siguiente, nos parecía propicio para iniciar nuestra misión.
4to día: El amor es más fuerte que el terremoto
Este día Domingo, Día del Señor, hemos iniciado la jornada con la Eucaristía en Tomé, junto a hermanos y hermanas de la comunidad parroquial de Virgen de la Candelaria. Bueno, celebramos en dependencias del colegio de las hermanas Vicentinas, junto al párroco P Ángel que después cariñosamente nos invitó a almorzar a todos. De allí, el padre nos invitó a conocer la zona afectada por el terremoto, y hemos quedado impactados. Llegamos a tres campamentos, entre ellos a un campamento en Dichato. Ya la postal de la costa era elocuente. Sin palabras. Allí tuvimos tiempo para presentarnos, saludarnos entre todos, y explicar cuál era nuestro objetivo y desde dónde veníamos. Una vez terminadas nuestras palabras la gente del lugar nos abrazó con lágrimas en sus ojos y nos agradecía que estuviéramos junto a ellos y por el esfuerzo que realizamos. Nuestras palabras eran limitadas ante los hechos visibles, y lo único que alcanzamos a decir es que ellos nos dan más que nosotros a ellos, pues nos dan su testimonio, paciencia y fuerza frente a las circunstancias dolorosas; sobre todo, nos dan mucha esperanza. Luego, un matrimonio pidió la bendición ya que estaban de aniversario y otra bendición sobre su vehículo: tareas pastorales que con gusto y cariño impartí.
5to día: Nos quedamos sin palabras
A primera hora, iniciamos la entrega de la ayuda en los sectores de Dichato y Coliumo. Gracias a Dios tuvimos buenos días, sin lluvia y con bastante sol lo cual dejaba ante nuestra vista las secuelas del terremoto: barcos lejos del puerto, calles destruidas y un pueblo considerado hasta el momento fantasma; los puentes caídos, y ninguna casa en pie. Todo lo que vimos nos estremeció, nos conmovió interiormente, e hizo que nuestra entrega fuera justificada.
6to día: Talcahuano un desierto del sur
Desde Dichato y Coliumo nos dirigimos a Talcahuano. Allí, lo que no alcanzó a destruir el terremoto, el mar se lo tragó. Juntos pudimos recorrer Talcahuano completo, en silencio ya que nadie era capaz de decir o comentar algo. La gente nos acogió con mucho cariño, pero al cabo de crear un ambiente de confianza y cercanía, los relatos eran terribles, las imágenes dantescas y estremecedoras. Algunas zonas de Talcahuano u otras partes de la costa se convirtieron en un desierto de barro. Hoy la gente intenta levantarse de nuevo, “secando las botas de los recuerdos”. Y cuando nos atrevíamos a preguntar, como vivieron todo, la personas se ponían a llorar. Los agentes pastorales de la capilla santa Clara y del Cristo Salvador en Talcahuano, con su pastor, expresan su agradecimiento, invitándonos a tomar un tecito.
7mo día: un día inolvidable (me quebré)
Hoy es 12 de mayo. Un día que marcó mi vida desde dentro y creo que para toda mi vida como Misionero Claretiano. Hace 4 años que he llegado a Chile y hoy digo con mucho amor que Chile es para mí mi segunda patria. Soy un polaco chileno (si es que existe ese país). Y una vez que realizamos parte de nuestra tarea solidaria, fuimos a visitar a los damnificados en Arauco, Tubúl y Llico. Por el camino gozábamos del paisaje lleno de los tonos del otoño. Llegamos a un campamento de mediaguas, donde viven 36 familias. Allí me quebré, me emocioné tremendamente, y lloraba desconsoladamente viendo un montón de manos extendidas, pidiendo ayuda. La gente bien organizada, esperaba su turno para recibir una frazada y un poco de producto no perecible. Mis compañeros repartieron las cosas de forma justa y digna. Al final recibimos un agradecimiento de todos en forma de aplauso y varias palabras de despedida. Después fui a ver cómo quedaron algunas viviendas y también visité a unos abuelitos que me hicieron llorar recordando el cruel día del febrero. El abuelo me abrazaba fuertemente y la abuelita, besándome, me repetía a cada rato: “papito”….
Al día siguiente regresamos a Copiapó, llenos de esperanzas y con muchas cosas que compartir a la comunidad parroquial en Jesús de Nazaret. Regresamos llenos de fuerza y esperanzas, de paz y de regalos varios; uno de ellos, precisamente, fue el abrazo fuerte y la palabra Gracias que se ha quedado grabada en mi alma claretiana. Gracias que doy a todos los lectores que han dispuesto de su tiempo para leer este testimonio de vida.
Con cariño, Alonso, Abraham, Marco, Julia y Adam.
Comunidad Parroquial Jesús de Nazaret, Copiapó, Chile.
Comentarios (3)








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Solamente decir que es Maravilloso la gran obra que llevastes a termino y me recuerdo de aquellas palabras de Jesus .”TUVE HAMBRE Y MEDISTES DE COMER ; ESTAVA DESNUDO Y ME VESTISTES”.Os felicito por la organizacion por todos los que haveis llevado a termino …Mi oracion siempre estara con vosotros con el pueblo chileno ..este humilde servido de Xto. que Dios os bendiga a todos…Vuestro en Xto Sebastian. DP.de la
Diocesis de San Feliu Barcelona ..España
Padre Adam, no puedo dejar de emocinarme cada vez que escucho su relato, porque a veces es tan dificil dimensionar la gran catástrofe que sufrieron nuestros hermanos del sur de Chile y sólo de imaginarlo me duele el alma, por eso le doy gracias a nuestro gran padre Dios de tener entre nosotros, (Parroquia Jesús de Nazaret) a esta persona tan especial como lo es Ud.,que gracias a su amor por el prójimo hizo que una tarea que se veía difícil tuviera un gran final. Que Dios lo bendiga y a nuestros hermanos que lo acompañaron.